QUÉ TARDE LA DE AQUEL SÁBADO
El sábado por la mañana se presentaba prometedor. Entró por la ventana contoneándose remolón y oliendo a café recién hecho con tostadas. No contaba yo con la injerencia del Cromosoma Y que vive en mi casa y que es especialista en complicarnos la vida. Ni que hubiera formado parte del equipo de gobierno de Bush hijo.
Tenemos unos toalleros que esperan a ser colocados en el baño grande desde hace seis años. Exactamente los años que hace que nos mudamos a nuestra casa actual. Los toalleros están perfectamente colocados y almacenados en sus cajas ocupando espacio debajo del mueble del baño y tienen su vida hecha: mandan a los niños al cole y salen al parque a hablar con las vecinas. Una vida perfectamente predecible.
Sin embargo, Pau se compró hace un año una broca para mármol y aunque nos había salido pro-activa y cada vez que Pau se asomaba a la caja de las herramientas, la broca le ponía ojitos, solo se dignó a probarla hace una semana, cuando tras una excursión a Ikea se acordó de que también teníamos hace seis años una lámpara tipo camerino que también vive en el baño grande, y juega al mus todos los viernes tarde con los toalleros. La lámpara se molestó. Llevaba una mano buena. Pero Pau fue implacable. Se puso las zapatillas de deporte viejas, organizó unos cartones para recoger el polvo pegándolos estratégicamente a la pared con esparadrapo, y allí se metió taladradora en mano. Lo malo es que Nico, nuestro nene de cinco años, no soportaba el ruido y rompió a llorar al segundo agujero - ¡¡¡¡BUAAAAAAAAAAH!!!!! ¡¡¡¡Sécame las lagrimitas!!! ¡¡¡¡¡Tengo mooooooooocooooooooos!!!!
Con esta experiencia quedaron demostradas tres cosas: a) que la broca para el mármol era perfectamente capaz de hacer agujeros en el mármol tal y como su propio nombre indica b) que si queríamos seguir haciendo agujeros tendría que ser sin Nico en casa y c) que tendría que pasarme por el supermercado a comprar más kleenes.
Este sábado decidimos afrontar. El plan era el siguiente: yo me llevaba a Nico a pasear por ahí durante dos horas y Pau pondría los toalleros. En total cuatro agujeros. Parecía un tiempo más que prudencial para poner tres toalleros que además tenían pinta de no tener media torta en caso de expresar alguna reticencia.
Por fin conseguí arrancar a Nico del sofá y de la Wii para bajarnos a la calle. En éstas estaba cuando me llamó mi prima y quedamos en que se viniesen ella y sus agregados a pasar la tarde a casa. Como a las seis llegarían. Decidí que no solo me proveería de kleenes en el super, sino que añadiría a la lista unas pizzas para la cena. Cogí a Nico de la manita y nos fuimos.
Hacía buen sol y la urbanización estaba tranquila. De sábado por la mañana, básicamente. También saqué pista de padel para echar un partidillo cuando llegasen. Y comenzamos nuestro paseo. Nico iba feliz como una perdiz hacia nuestra juguetería favorita a comprar un regalito para el cumple de un compañerito de clase. Y de repente empecé a verme envuelta en bolsas: el regalo, dos juguetitos para Nico por haberse portado bien en el paseo, varias revistas del quiosco, y una bolsa de patatas que tenía que llevar con dos dedos porque Nico quería comer patatas pero no portar la bolsa. De esta guisa me paseé por todo mi barrio y aledaños. Además nos sobraban las chaquetas, el sol pegaba bien y no podíamos deshacernos de ellas porque básicamente yo no tenía más manos y no esperaba a corto plazo que me saliesen más.
Sudando como pollos llegamos al supermercado. El supermercado lo eligió Nico porque todos los sábados por la mañana tienen cata de quesos y dejan algunos pedacitos a probar en un platito blanco, eventualidad que él aprovecha para ponerse ciego a queso. Lo que tiene este supermercado además son unas taquillas donde dejar las bolsas que no puedes introducir en la tienda. A una de éstas fueron a parar los regalos, juguetes, patatas, revistas y demás familia mientras hacíamos la compra. Me guardé la llave en el monedero.
Nico cogió una cesta con ruedas y a toda pastilla se dirigió a la zona de quesos. Pero oooooooooh, los pedazos de prueba se habían acabado, solo estaba allí el plato blanco, vacío, que ya que tenía las manos libres nos dirigió un corte de mangas. Nico rompió a llorar - ¡¡¡¡BUAAAAAAAAH!!!!! ¡¡¡Sécame las lagrimitas!!!! ¡¡¡¡¡Tengo mooooocooooooooooos!!!! -. Después de pasar el platillo entre todos los que nos habían hecho corro para disfrutar del espectáculo, continuamos nuestras compras por el supermercado. Lo cual significó básicamente, meter por mi parte en la cesta dos pizzas e ir sacando de la susodicha todo lo que iba metiendo Nico, esto es: dos paquetes de cereales de chocolate que traían una armónica de regalo, dos docenas de yogures de fresa y un oso de peluche tamaño natural que te regalaban si comprabas una marca de papillas. Nico se enfadó y me acusó de ir sacando lo que él metía. Tuve que transigir con los yogures sobre todo porque aún no había cogido los kleenes y me veía limpiándole los mocos con la manga.
Se me ocurrió que podía hacer también para cenar nachos con queso, guacamole y crema agria. Llamé a Pau para preguntarle si había nata. Él me respondió con la voz un poco rara – Pues no tengo ni idea, creo que en la nevera había pero no sé si está caducada-. Le dije – Ya lo sé. Pero te puedes acercar a la nevera y mirarlo ¿no? Por cierto, ¿qué tal los toalleros, ya has acabado? Nosotros vamos ya para casa -. Y entonces él me explicó – Pues es que … voy un poco mal de tiempo. Porque en lugar de ponerme con el baño me he puesto con el radiador de la cocina y se ha complicado un poco… Total, que no he empezado con el baño -.
Mi paciencia se despidió de mí con dos besos y me dijo – Me tomo la tarde libre… -. Acto seguido le metí un grito a Pau - ¡¡¡Joder, Pau!!! ¡¡¡No era eso en lo que habíamos quedado!!! -. Y él poniendo voz paternal y tratándome como si yo fuera una histérica me contestó – Tranquilízate y no me grites. Además lo único que ocurre es que me he cargado un purgador -. Le colgué el teléfono, le dieron por saco a los nachos, al queso y al guacamole, pagué las pizzas y compré pan. Luego me dirigí a la taquilla a por mis pertenencias y resultó que mis manos eran de mantequilla porque se me cayó la llave debajo de unas de las repisas del pan de tal manera que no podía alcanzarla - ¡¡¡ARRRRRGGGGH!!!! ¡¡¡Me cago en todo lo que se menea!!! -. La panadera sacó la cabeza desde dentro del puesto - ¡¡Espera que te la alcanzo desde aquiiiií!!
Por fin podíamos irnos, las bolsas me cubrían casi por entero y solo tenía un hueco para los ojos. Llegamos a casa andando muy despacito porque Nico aprovechó para investigar en cada rendija del camino. Y abrí la puerta de casa. La visión era dantesca. Todas las herramientas desperdigadas por el suelo de la cocina, cubos recogiendo agua en varios radiadores y Pau con la fregona en la mano - ¡¡Pues no me he cargado un purgador, que han sido dos!! ¡¡¡ Y del segundo has tenido tú la culpa porque con la bronca que me has echado por teléfono me he puesto nervioso!!! -. Yo no daba crédito - ¿Y por qué coño has seguido tocando radiadores, joder?
Además eran las tres de la tarde, no había comida hecha, las camas estaban sin hacer y la casa en general sin recoger. Sentí como se me iba un color y se me venía otro. De pronto tenía una bonita tonalidad violeta por todo el cuerpo. Pau siguió hablando – Hummm. Pues tengo que coger el coche e irme al Leroy Merlín ahora mismo, porque he roto dos arandelas y si ahora abres el grifo del agua caliente, el agua saldrá a chorros por dos o tres radiadores. Total, que no tenemos agua caliente -. Yo no hablaba ya. Solo le miraba. En un susurro le dije – Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo ya. Llamaré a mi prima para cancelar la visita -. Y él - ¡Que no! ¡Que no llames a nadie que esto son cinco minutos! -.
Eran las tres y media cuando salió por la puerta. Para cinco minutos ya llevábamos consumida media hora. Hice comida para los tres, comí con Nico y me recogí la casa. Los platos no podía lavarlos por el pequeño detalle sin importancia de que no tenía agua caliente, así que se quedaron apilados en el fregadero hablando de sus cosas. Por fin Pau hizo su aparición estelar a las cuatro y media - ¿Has llamado a alguien? - . Y yo – No. No he llamado a nadie, pero como a las cinco no hayas acabado con el facking radiador, sí que llamo -.
Milagrosamente fueron cinco minutos de arreglar los purgadores y dio tiempo a adecentar la cocina e incluso a que él comiese. Cuando llegó mi prima con su marido y sus niños éramos la viva estampa de la familia feliz vestida en chándal para jugar al pádel. Como si no hubiera pasado nada. En fin, y no me divorcio, porque soy muy vaga.
Hola, me encanta tu Blog, ha sido todo un descubrimiento, aunque es un Blog femenino y los de mi genero no salimos muy bien parados a veces, me he sentido identificado en bastantes cosas, con Pau, claro, jajaja.
La entrada en la que hablas del sexo en pareja refleja muy bien, pero que muy bien la realidad. Te felicito por todo ello y te comunico que tienes mi voto para el concurso de 20minutos. SUERTE!
Jajajajaja! Me ha encantado esta entrada! Imagino que fueron momentos de tensión insufrible, pero yo no he podido dejar de reírme! Lo sientoooooooo!
Ahora mismo sigo leyendo, que no viene nada mal echarme unas risas esta tarde! Y, lo mejor de todo, es que además de reírte aprendes de situaciones reales!
En serio, me ha gustado mucho esa forma de narrar!
Aún no he terminado de ver todos los blogs que se presentan, pero seguramente también tengas mi voto para los premios 20Blogs!
Besitos!
Por cierto ¿Al final que ha pasado con los toalleros??? ¿Han vuelto al mueble del baño o por fin han alcanzado su estado óptimo colgados en la pared??? Ahora me he quedado con la dudaaaaa! Jeje!
Gracias a ambos, lumber y Martha, los toalleros siguen en el mueble del baño. Jajaja
Estimada Paloma:
Soy un concursante del premio del 20 Minutos. Se me ha ocurrido que además de votar a los blogs decirles a los que elegido el porqué de mi decisión.
En tu categoría había muchos blogs de “corta-pega” de otras webs o alguno de humor tipo vídeos caseros. En tu caso me has hecho reir de forma inteligente y además escribes muy bien. Por eso te doy mi punto. Creo que ya tenías uno, por lo que a medianoche aparecerá el segundo en tu marcador.
Sigue adelante con el blog y que tengas muchos lectores con ganas de echar un ratito agradable.
Antonio Javier - muchas gracias por tu comentario. Me han emocionado mucho tus elogios, de verdad. Espero que mis siguientes posts sigan haciéndote reir.
Un besazo.
Agradecido de que hayas desgastado algo de córnea visitando mi blog. Excelente estilo el tuyo dentro de su género y bueno yo soy de esos que como dice un compañero: “Soy un hombre actual, igual plancho un huevo que frio una camisa” Yo incluso incinero la cocina entera. Menos mal que con mi máscara el aceite no me salpica en la cara.
Un cordial saludo y suerte!
ha sido una lectura deliciosa y muy muy divertida. creo que mejor deja el trabajo y dedicate a esto, total!
Hola!
he venido a hacerte otra visitilla para conocer mejor almatrimonio urban este
Ya comenté el primer post, así que echando un vistazo general me ha gustado ese estilo que tienes de hacer un encbezado de cada entrada en negrita a modo de introducción. Con post largos (que a mí también me pasa) es una opción muy buena para captar la atención de los lectores.
chao!