Matrimonios in the city

Igualito que la vida misma.

¿PERO POR QUÉ NO ME HE QUEDADO EN LA CAMA…?

Hay días que uno debería quedarse en la cama. Bien escondido. Yo no lo hago porque iban a ser más los días de cama que de oficio y beneficio. La cama al final se declararía en huelga de mantas caídas y me echaría a empujones hacia la ducha diciéndome cosas feas y amenazando con dejar mi casa. Con razón.

ruedaHoy era el primer día de cole de Nico después de unas vacaciones inolvidables en las que aprendió a nadar en la playa y se tiró por dos montañas rusas apoteósicas en Disneyland París. Unas vacaciones que hemos enmarcado y ahora viven en la pared de mi salón sacándonos la lengua y poniéndonos los dientes largos. Hemos hecho surco en la tarima flotante.

Nico  solo tiene cinco años y odia el colegio. Total, que desde que puso el pie en la puerta para irnos al cole se convirtió en un generador de lágrimas bajito. Y así íbamos los tres dando el espectáculo por la calle. Nico de vez en cuando gritaba - ¡¡¡Sécame las lagrimitaaaaas!!! ¡¡¡Tengo mooooocoooooos!!!! -.  Lo que se dice, un paseo agradable. A los cinco minutos yo tenía las manos llenas de klenees usados que competían en ver cuál se precipitaba con más arte hacia el suelo. Comencé a sopesar la posibilidad de hacerme implantar dos manos más.

Reconozco que paciencia, lo que se dice paciencia, poca. Si alguna vez he coincidido con ella en alguna parte no la he saludado por desconocimiento, no por mala educación. La tensión comenzaba a abrirse paso en mi interior. Literalmente. Ahora tengo carreteras en lugar de estómago y la tuneladora aparca a lado de mis riñones.

Pusimos a Nico en la fila de su clase. Un compañerito saltarín me agarró la camiseta por detrás y llamó mi atención con dos tironcitos - ¿Está llorando Nico? -. Yo pensé - “¿No es evidente, rico?”. – Sin embargo la parte más amable de mí se presentó a codazos, tomó el control dando una patada en el trasero a mi parte más borde, y acertó a contestar – No, cariño, es que se emociona, pero enseguida se le pasa-. Nico por supuesto no pudo pasar sin hacer su aportación al momento - ¡¡¡BUAAAAAAAHHHHH!!! ¡¡¡Límpiame las lagrimitaaaaaas!!!! ¡¡¡¡Tengo mooocooooooos!!!!.

Le di el relevo a Pau y viendo que se aproximaba la profesora, me acerqué a ella con las manos llenas de kleenes sucios para saludarle y preguntar cuándo le venía mejor que le bajásemos el material de Nico. La profesora de Nico es pelín ruda con los padres … y con el mundo en general. El mundo un par de veces se ha negado a seguir girando si la profesora no se disculpaba y ha tenido que intervenir el director. En fin. Cuando estaba a cincuenta centímetros de ella con la boca abierta, ya sin posibilidad de marcha atrás, ella lanzó un grito hipohuracanado - ¡¡¡LOS PADRES DETRÁAAAAAAAAS!!!.-

Mi audición normal se tomó su tiempo para volver. Se fue a desayunar con todas las audiciones normales de los padres que estábamos allí presentes. La siguiente vez que la vi estaba limpiándose los restos de zumo de naranja. Por fin se decidió a meterse de nuevo en mis oídos. Me miré con otra víctima en formato madre que estaba con un dedo metido en su oreja izquierda intentando recuperar ostensiblemente su propia audición  y comenté – Pues empezamos fuertecito este año -. Y ella solo fue capaz de decir - ¿¡¡Cómoooorr!!?

Por fin los niños se metieron en sus respectivas clases. Pau y yo nos volvimos a casa. Los pañuelos me rebosaban por todas partes y no encontraba ningún sitio donde tirarlos. Entramos en la urba y me los quité de encima en una papelera que no había visto antes junto a la garita del vigilante.

Yo - Hum … qué oportuna la papelera.

Pau, parándose y mirando hacia atrás - ¿Qué papelera?

Yo, sin dejar de andar - Pues esa papelera nueva que han puesto al lado de la garita.

Pau, un tanto confuso - No son papeleras. Son revisteros para la publicidad.

Yo - ¡¡¡DIOXXXXXX!!!

Rescaté mis pañuelos sucios que se estaban partiendo la caja a mi costa. Por su parte habían hecho ya bastante amistad con unos folletos del Media Market y habían quedado con ellos a tomar café, sin embargo tuvieron que renunciar a sus planes porque los tiré a la basura en cuanto llegué a mi casa. No estaba por la labor de tener semejantes huéspedes en mi hogar por mucho que nuestra relación hubiese cuajado y fuese ya por un tercer o cuarto nivel. No habría sabido cuál era el siguiente paso a dar.

Pau cogió el Polo y se marchó a su trabajo. Yo cogí el Tourán. Y un clavo de una obra que había a dos calles de mi casa me cogió a mí. En el sentido argentino. Sonó un estruendo y un taxista que llevaba detrás comenzó a señalarme con un dedo la retaguardia de mi coche. Casi pierde el brazo del ímpetu. El coche se negó a dar un sólo paso más. Abrió las puertas, se puso de jarras y mirándome desafiante me dijo – Tú verás, mona -. Me bajé a cuantificar bajas y desperfectos. Una de las ruedas de atrás se había reventado. Sentí ganas de echarme a llorar. Encima se estaba montando la madre de todos los atascos en mi calle, y como madre abnegada que era, tenía prisa por llevar el bocata al atasco de la M-30 sur, que se lo había dejado en casa. Llamé al seguro y se puso una chica de atención al cliente:

Atención al Cliente - ¿Tiene rueda de repuesto?

Yo - Sí.

Atención al Cliente - ¿Tiene el tornillo de seguridad?

Yo - Sí.

Atención al Cliente - ¿Tiene gato?

Yo (mi parte borde devolvió la patada a mi parte amable y tomó las riendas) - Mira, sí. Tengo de todo. Lo que no tengo son fuerzas para cambiar la rueda yo misma. ¿Me puedes enviar a alguien de una puñetera vez?

Atención al Cliente - Nos informan de que hay un atasco en su calle.

Yo - No jodas.

Atención al Cliente - Tardaremos 40 minutos. Y no es para ponerse así.

Los cuarenta minutos fueron épicos. No sabía si cortarme las venas o dejármelas largas e imponer moda. Puse el triangulo a tres metros del coche pero eso no impidió que algún energúmeno desde alguna furgoneta me dijese de todo menos bonita.  Por fin llegó el de Asistencia Express, que me miró un poco raro cuando se percató de que mis venas iban arrastrando por la calle – Eeeeerhhh, esto ya está – dijo - ¿le puedo preguntar por sus venas?-. Yo contesté – No, no puede. Estoy pensando en rizármelas ¿pasa algo?.- Y por fin pude llegar a descansar al trabajo. Y quiero un diploma de premio porque no lloré y me porté como una chica mayor. Hala.

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4 Responses to “¿PERO POR QUÉ NO ME HE QUEDADO EN LA CAMA…?”


  1. Hola ¿Qué tal? Tranquilidad , por favor .No te muevas . Continua con lo que estabas haciendo como si yo no estuviera.Imagina que soy invisible ¡Uy , perdón! Soy una maleducada . Todavía no me he presentado . Mi nombre es Chumi Jinjoles. Te estarás preguntado el porqué de mi inesperada visita. Verás dentro de muy poquito tiempo se inician las votaciones en los Premios 20 Blogs y me gusta votar en conciencia. Así que me ha pasado por aquí para echar un vistazo. Es como cuando entras a una tienda sin intención de comprar nada , solo para echar un vistazo. Es por eso que al princioio te rogaba por favor tranquilidad y que siguieras con tus labores como si yo no estuvuera. Odio que las dependientas me sigan y se abalancen sobre mi preguntandome si buscaba algo en particular o si pueden ayudarme en algo.No Gracias Señorita , me gusta comprar tranquila y recrearme con lo que veo.Parece que te ven como a una sospechosa y que en cualquier momento vas a coger algun producto y a meterlo disimulafdamente dentro de tu bolso.(“¿Qué culpa tengo yo si ese C.D. de Georgie Dann tomó conciencia de sí mismo y saltó desde su expositor hasta mi bolso?” Fue lo que le dije a aquel tipo de seguridad que se acercó velozmente a retenerme, tras el sonoro pitido de las alarmas situadas a las puertas del Alcampo , en el momento en que me disponía a abandonar el centro).Pero no me veas como a esa vecina cotilla y entrometida que se cuela en tu casa para pedirte un poco de sal y aprovecha para ver si tienes limpia la casa. No , yo no soy así. Simplemente quiero tomar la mejor decisión con mi voto ya que hoy en día elegir no es nada facil . Todos los días nos vemos obligados a elegir :

    ¿Con Leche o sin Leche?

    ¿Ázucar o Sacarina?

    ¿Falda o Pantalón?

    ¿Edición Especial o Sencilla?

    ¿Doblada o Versión Original?

    ¿Obama o Mcccain?

    ¿Salgo de Marcha o me quedo viendo otro insufrible programa de “La Noria”?

    En los aseos públicos ¿secador de manos eléctrico o papel del vater?

    ¿BlueSky o Ecron?

    ¿Toallita o Bidé?

    ¿Piedra Pomez o Lija?

    ¡¡¡Qué dilema!!!

    En fin , no quiero que pienses que soy una pesada , así que ya me voy . Ha sido un placer.Un blog muy acogedor.Me ha gustado lo que he leido y tomo buena nota. ¡¡¡Mucha Suerte en el Concurso!!!

    Recibe un Cordial Saludo :

    La Chumi

    http://yosoylachumi.wordpress.com


  2. ¡Qué sorpresa!….Quería dejarte un mensaje y acabo de ver que la Chumi también te mando el mismo que me mando a mi…JAJAJA…En fin a lo que venía. Muy buenas tus historías me he reido un rato, sobretodo con la del toallero….En todas las casas pasa lo mismo..Yo tengo debajo de la cama una estantería por montar..Jajajaj….En fin que lo dicho, espero seguir leyéndote. Suerte.

  3. admin

    Genial, Eva, encantada de verte por aquí, mañana a última hora tendré el nuevo post de la semana. A ver si te gusta. Un besazo.


  4. En mi caso tengo dias que no me quiero levantar de la cama NI POR EL DIABLO.

    Existen dias desastrosos que es mejor ni levantarse, mucho mas ahora en tiempos de crisis economicas globales y en un pais tercermundista como el mio, que si sales a tu oficina o empresa, en lugar de regresarte a tu casa contento por haberte ganado algo “rendido” lo haces frustrado y amargado porque nadie fue ese dia, un empleado te manda una demanda por prestaciones laborales, te solicitan pagar los impuestos y de “ñapa” un tremendo apagon que no te permite avanzar en algunas tareas pendientes.

    Si algun dia vienes a Dominicana, te aseguro que no solo no vas a querer “levantarte de la cama” desearias MORIRTE.

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