Matrimonios in the city

Igualito que la vida misma.

DESPEDIDA DE SOLTERA

Hace unas semanas mi amiga Nadia nos comunicó su intención de casarse contra Saúl. No es que sea un caso de soltera y entera a estas alturas de la vida, tienen una niña de cuatro años, pero ella está decidida a dar el paso. El paso la miró raro y acertó a preguntar - ¿Pero… para qué? -. Sus treinta mejores amigas, entre las que se incluye Íker, un amigo gay,  no pudimos hacer otra cosa que prepararle una despedida de soltera a la altura de las circunstancias. La despedida de soltera estaba alborozada y le dio palmaditas en la cabeza al Empire State.

Tras cientos de votaciones, intercambio de mails y gestiones varias llegó el día D. Todas las amigas quedamos en casa de Nadia antes de que llegara y comenzamos los preparativos de la noche. Sólo faltaba el vestido que la pobre víctima iba a  tener que llevar el resto de la velada por todo Madrid. El problema era que el vestido iba en el coche de Fanny. Y Fanny estaba viviendo una experiencia extra sensorial.

Fanny había cogido su super cochazo de quince años. Un Golf que casi había hecho toda la universidad con ella. Entrañable. Cuando cogía la M-40 oyó un pitido alarmante procedente del salpicadero a la vez que se encendía el piloto del aceite. Fanny pensó - ¡Qué capacidad de sincronía! - . Y paró el coche en el arcén. El siguiente pensamiento rozó cotas insospechadas de capacidad deductiva - ¡¡Diox, me he quedado tirada en la carretera!! …¡¡Como una colilla!!-.

Fanny decidió afrontar. Llamó a Sara, amiga y vecina de su urbanización, y junto a ella estableció un plan de emergencia. Básicamente Sara salió pitando a su casa a coger un coche, de ahí se acercó a una gasolinera a comprar aceite y en una suerte de carrera contra el tiempo llegó al encuentro de Fanny. El coche de Fanny se bebió el litro de aceite saboreándolo con complacencia y lamiendo los bordes al final. De esta manera Fanny pudo llegar a casa de Nadia en el Golf, no sin antes apuntar el nombre de Sara en la agenda, sección super héroes. Una vez arriba, se desplomó en el sofá resoplando – Necesito algo fuerte y no me refiero a hacer pesas.

Ya podíamos vestir a Nadia. Después de una media hora de lucha sin cuartel, nuestra mártir apareció encajada en un descotado y minifaldero traje de cabaretera francesa, que se complementaba con unas plumas de colores en la cabeza, un pelucón rubio, medias negras de rejilla, merceditas negras con tacón y unos labios de color rojo chillón. Todo muy discreto si el color rojo no se hubiera dedicado a gritar cosas soeces a todo el que le salía al encuentro. Las demás simplemente nos pusimos una pluma más pequeña en la cabeza.

Tras varios regalos entrañables y otros subidos de tono le tocó el turno a Íker, que se descolgó con unas tomateras a punto de recolección y un naranjo. Todo vivo. – Esto lo pones en el alfeizar de la ventana y en un par de días recoges los tomates – Explicó – Las naranjas necesitarán un poco más -. Ante el estupor de Nadia, el individuo fue llevando a cabo lo que estaba contando, y en dos segundos nos habíamos quedado sin paisaje en la habitación.

Después de varias copas decidimos que era hora de llamar a los taxis y salir hacia nuestra primera parada. Bajamos todas en tropel la escalera y cuando llegamos abajo nos encontramos al conserje de la casa en estado de shock. Alzó los ojos, se dio de bruces con nuestro atuendo, y alcanzó a musitar un tanto confuso – Es que me ha caído una planta -. Ninguna dijimos nada pero todas pensamos - ¡¡Ostras, el naranjo!! -.  Nadia puso cara de horror debajo de su peluca y pretextando un olvido de última hora se volvió a su casa para comprobar que efectivamente, allí no estaba el naranjo. Nadia, emulando a Fanny, decidió afrontar. Entró en el cuarto de la niña,  encontró una cadena con candado y amarró bien fuerte el resto del huerto asesino. Así sigue desde entonces.

Sin más contratiempos llegamos al restaurante, donde todas nos calzamos unos trajes de época para la ocasión. Allí se nos unió Alicia, una amiga de una de las componentes del grupo, que acababa de llegar a Madrid para visitarla y se había venido porque no se iba a quedar sola en casa. Alicia tenía algunas peculiaridades. Entre otras un punto ninfomaniaco que dejó bien patente enseguida y sin esperar a los postres. Algo empezamos a sospechar cuando entró el primer camarero, y le comunicó cómo le ponía su culito. Cuando Nadia pudo encontrar la mandíbula inferior que se le había caído al suelo de la impresión, comenzó a sopesar la posibilidad de presentársela a su hermano, puesto que la chica no parecía hacerle ascos a nada… ni a nadie. Luego cambió de parecer y sopesó la manera de matarla cuando la vio intentando entrarle al pobre Íker que desde ese momento no quiso salir de debajo de la mesa.

Y llegó el plato fuerte de la cena. Agatha. Un travesti tipo armario tamaño 2×2 que hizo las delicias de las comensales y en particular de Alicia, especialista en la ejecución de bailes no diríamos eróticos, sino directamente guarros. Agatha casi la araña. Hubiera estado bien, lucha libre en la cena. Eché en falta el barro. Definitivamente esa fue la noche de Íker, que también triunfó con Agatha . Se fue con un par de labios marcados en la mejilla, un número de teléfono en el bolsillo y finalmente consintió en salir de debajo de la mesa. Esto tranquilizó sobremanera a Nadia que desistió de pensar en maneras de asesinar a Alicia y volvió a planificar estrategias de acercamiento para su hermano. Sin embargo un pensamiento hizo eco en su cerebro - ¿Pero qué me ha hecho a mí mi hermano? – Y cejó en su empeño.

El espectáculo deplorable que Alicia constituía, no paró ahí. Se acercó a las cocinas y allí la perdimos de vista durante un buen rato. Cuando al fin la recuperamos con el pelo un poco revuelto y algo de grasilla en sitios inverosímiles decidimos abandonar la ropa medieval, salir del local y continuar la noche en un garito cercano. Doblamos la esquina y bajo la ventana de las cocinas del restaurante que acabábamos de abandonar nos salió al encuentro una plancha de hierro con un cabreo del quince que señalaba ostentosamente a Alicia.  La recogimos del suelo y la llevamos dentro de nuevo, ante el estupor del maitre, que fue a mirar si en cocinas faltaba algo como aquello y efectivamente, a la barbacoa le faltaba una plancha de hierro. Nosotras miramos a Alicia con cara de interrogación y ella nos dijo - … Hum. No sé. Habrá salido volando - . Nadia respondió - Entonces por tu ropa interior ni preguntamos -. La noche mejoraba por momentos.

Eran ya altas horas de la madrugada cuando después de mucho desparrame, copas y ligoteo, decidimos volver a casa de Nadia y recuperarnos un poco antes de coger los coches y regresar cada una a su hogar. Fanny decidió mover el Golf y dejarlo más cerca de la puerta, yo la acompañé, aunque poca ayuda podía esperar de mí, pues íbamos las dos en unas condiciones lamentables.

A las pocas horas de sueño profundo un sol infernal comenzó a entrar por la ventana -  ¡¡Diox, soy un vampiro!!. - Miré el reloj, calculé media hora para largarme de allí. Teníamos comida familiar en casa de mis suegros y yo me sentía la purria de la raza humana en esos momentos – Joder, ¿dónde he dejado el bolso? … ¡Coño, en el coche de Fanny! -. Ella estaba aun dormida, cogí las llaves del coche y me bajé a recuperar mis pertenencias. Cuando subí Fanny se había despertado:

Yo - Te han dado un trompazo fino en el coche.

Fanny - Imposible. Si llegamos tardísimo.

Yo - Pues otro llegó más tarde…

El Golf tenía las dos puertas del lado de la calzada completamente hundidas. El culpable de tamaño desastre no había dejado ni teléfono ni nada. Hubo que llamar a la grúa. Y allí estábamos las tres, Nadia, Fanny y yo, mirando la catástrofe a través de nuestras gafas de sol y sentadas en el capó del automóvil de Nadia. En éstas estábamos cuando bajó Alicia que dirigiéndose a Nadia intentó una broma – Espero que esto no sea una mala señal para tu boda ¡¡Ja, ja!!.- Y Nadia, mirándola de arriba abajo respondió - Tú, sobre todo, no me toques el coche, mona.

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5 Responses to “DESPEDIDA DE SOLTERA”


  1. Llegué hasta aquí desde el Foro de 20 Minutos. Me llamó la atención, ya me pasaré más detenidamente…

    1 saludo


  2. Yo tambien vengo desde ese foro.

    A ustedes se les hubiera hecho mas facil, seguro y sin traumas HABERME CONTRATADO A MI para que les hiciera algunas escenas “strepper” jijijijiji

  3. Carmelo

    Otro más del 20.
    Me ha encantado. Preciso sentido del ritmo y sin lugares comunes. Un delicioso humor-borde y una escritura sólida y agil.

  4. admin

    Muchas gracias, Carmelo. Unas líneas muy constructivas. Espero verte por aquí en los siguientes posts y que continúen gustándote.
    Un beso


  5. Me encanta leer historias de despedidas de soltero y de soltera. La verdad que veo muchas todos los fines de semana pero cada una de ella a cual más diferente…
    Lo que no he entendido es lo de la plancha… jejejej bueno volvere a leerlo mas tranquilamente.
    Saludos y buen blog!

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